Aquí dejo las reivindicaciones de los jueces, que cada uno juzgue sí en su lugar iría a la huelga para que le tomara en serio o no.
Mi opinión es que un neurocirujano que no tiene el material quirúrjico adecuado no puede operar con garantías a sus pacientes, más de uno morirá en el camino.
Los jueces reclaman la urgente instauración de la misma, que les liberará de muchas funciones para que se dediquen a juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, pero exigen mantener la facultad de señalar los juicios y vistas, que el Gobierno ha atribuido a los secretarios judiciales.
Las asociaciones judiciales reclaman la conexión informática entre Juzgados de distintas Comunidades Autónomas que actualmente son "incompatibles", y un sistema de alerta que les permita, por ejemplo, saber al momento si un imputado tiene causas pendientes en otros juzgados.
La Judicatura exige una "formación esencial básica" para quienes accedan a funciones relacionadas con la Administración de Justicia de carácter interino y que se asegure "la inmediata cobertura de vacantes mediante personal titular".
Los magistrados piden al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que establezca la carga máxima de trabajo "razonable" que puede asumir cada Juzgado.
La carrera judicial pide una revisión en profundidad de la misma, creando o suprimiendo Juzgados donde se precise para asegurar una carga equitativa del trabajo.
Los jueces exigen un sistema adecuado y eficaz de sustituciones judiciales mediante jueces titulares.
Los magistrados piden la supresión del traslado forzoso por ascenso, que hace que muchos Juzgados queden vacantes cuando su titular sube de categoría y es obligado a ocupar otra plaza en otro sitio.
Las cuatro asociaciones judiciales renunciaron a sus reclamaciones de subidas salariales.
19.2.09
La justicia retributiva

No me puedo aguantar, después del último caso de violencia con el resultado de muerte de una niña de diecisiete años y de otras decisiones controvertidas como la puesta en libertad de uno de los asesinos de Sandra Palo (a la que quemaron, violaron y machacaron con un coche), creo que es hora de hablar de la justicia retributiva.
El sistema legal español se basa en un sistema de códigos, en el que la autonomía del juez se restringe en la medida en que él es el encargado de interpretar y aplicar una norma, a diferencia de los países anglosajones donde la jurisprudéncia tiene una gran importancia, en Europa el código es el que siempre manda. La ventaja es que, mediante este sistema de códigos evitamos la arbitrareidad de los jueces, por ésto no entiendo cómo mucha gente atribuye a los jueces decisiones que en un noventa por ciento de los casos, están perfectamente ajustadas a derecho. Los jueces son personas, que, al aplicar una norma, se pueden equivocar, para éstos casos nos encontamos con los sucesivos recursos ante instáncias superiores y, de esta manera intentar subsanar una mala interpretación.
El juez aplica la ley, sin embargo, la ley la aprueba el poder legislativo, es decir, los políticos. Hace años, se consideró que en España se debía aplicar un sistema de penas en el que el delincuente debía de obtener una serie de permisos y premios que le permitieran observar el paso por la carcel de manera constructiva y que la finalidad de éste proceso fuera la completa reinserción del delincuente en la sociedad. Ventajas como el estudiar una carrera, recibir asisténcia psicológica y médica, el derecho al bis a bis en privado, el tercer grado penitenciario.....se pensó que ayudarían a la reinserción del criminal y a la normalización social del delincuente reinsertado.
Es en este punto dónde difiero, un delincuente común, puede y debe ser reinsertado en la sociedad, ya que, en muchas ocasiones, un atracador de bancos efectúa su delito, acuciado por la pura necesidad o la marginalidad. Sin embargo, las personas que cometen delitos de sangre y sesgan la vida de otros seres que, en la gran mayoría de los casos son inocentes, evidentemente se pueden reinsertar.
Un parricida mata a sus padres y su delito, en un principio acaba ahí, normalmente nunca vuelven a asesinar, en unos doce años puede estar en la calle con sus estudios acabados, y el gobierno le puede llegar a facilitar un trabajo para ayudar a su inserción en la sociedad. Llegados a este punto, me gustaría que se reflexionara sobre la victimología, es decir, la sociedad es la víctima de estos actos, la sociedad la conforman los padres de este sujeto y todos los demás que hemos decido no asesinar a otras personas, y esta sociedad, desde mi punto de vista merece una compensación adecuada y proporcionada al delito cometido.
Immanuel Kant concibió la retribución como un principio jurídico: "El castigo judicial no puede nunca ser usado como mero medio para promover otro bien, ya sea en favor del criminal mismo o de la sociedad civil, sino en cambio debe en todos los casos imponérsele bajo el sustento de que se ha cometido un crimen". La afirmación de Kant sostiene que el criminal debe reparar su crimen, debe de reparar de alguna manera su deuda con la sociedad.
Creo que al menos se debería de reflexionar sobre este tema, ya que, la sensación de impunidad del delincuente en un sistema democrático puede llevar a mucha gente a plantearse soluciones extremas como la cadena perpétua o la pena de muerte, cuando, creo que lo que se debe encontrar es un punto de equilibrio entre la reparación del daño que se ha provocado y la recuperación del sujeto para la sociedad.
17.2.09
El peso del alma
El Doctor en Medicina Duncan MacDougall, de Haverhill, Massachussets, en el año, 1907realizó un experimento en el que determinó el peso del alma humana. Pesaba a las personas agonizantes antes y después de morir, determinando que el alma humana pesaba 21 gramos. Se puede discutir la conveniéncia y la objetividad de este experimento, ya que Mac Dougall era un profundo creyente, y pretendía demostrar que aunque el cuerpo humano desaparecía, esos 21 gramos recogían la esencia del ser humano y, una vez muertos, nuestra alma partía hacia otros lugares más placenteros.
Ésta teoría, me lleva a preguntarme si todas las personas poseeremos 21 gramos de esencia o, si por el contrario, algunos tendremos un alma más pesada que otros. A mí me gustaría creer que ésto es así, que hay personas que poseemos un alma más pesada que los demás, personas que poseemos un peso emotivo en nuestras vidas que a vece nos impide levantarnos cuando la vida nos da un revés, personas que tenemos unos valores y unas inquietudes que otras no poseen y que en numerosas ocasiones es éste peso el que nos asfixia y nos provoca una sensación de parálisis ante el devenir de la vida y los hechos que suceden en determinados momentos.
Hay personas a las que su alma no les pesa, que pueden llevar una vida perfectamente normal sin remordimientos de ningún tipo, sin inquietudes, sin valores ni el más mínimo respeto por los demás, que asesinan a una niña de diecisiete años, la tiran a un río cual saco de patatas y se van a su casa a dormir tranquilamente. Que no cometen errores, no sienten empatía por los demás, que la sociedad les importa una mierda y que viven completamente satisfechos de haberse conocido.
Probablemente si nuestro doctor hubiera hecho éste experimento con este tipo de personas, se hubiera dado cuenta de que entre todas ellas no llegaban a pesar 21 gramos, puede que ni diez, espero que no más de cero.
Ésta teoría, me lleva a preguntarme si todas las personas poseeremos 21 gramos de esencia o, si por el contrario, algunos tendremos un alma más pesada que otros. A mí me gustaría creer que ésto es así, que hay personas que poseemos un alma más pesada que los demás, personas que poseemos un peso emotivo en nuestras vidas que a vece nos impide levantarnos cuando la vida nos da un revés, personas que tenemos unos valores y unas inquietudes que otras no poseen y que en numerosas ocasiones es éste peso el que nos asfixia y nos provoca una sensación de parálisis ante el devenir de la vida y los hechos que suceden en determinados momentos.
Hay personas a las que su alma no les pesa, que pueden llevar una vida perfectamente normal sin remordimientos de ningún tipo, sin inquietudes, sin valores ni el más mínimo respeto por los demás, que asesinan a una niña de diecisiete años, la tiran a un río cual saco de patatas y se van a su casa a dormir tranquilamente. Que no cometen errores, no sienten empatía por los demás, que la sociedad les importa una mierda y que viven completamente satisfechos de haberse conocido.
Probablemente si nuestro doctor hubiera hecho éste experimento con este tipo de personas, se hubiera dado cuenta de que entre todas ellas no llegaban a pesar 21 gramos, puede que ni diez, espero que no más de cero.
16.2.09
Belleza extrema
El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.
Tiene esta denominación por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en su visita en 1817 a la Basílica de Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio:
"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme"
Aunque ha habido muchos casos de gente que sufría vértigos y desvanecimientos mientras visitaba el arte en Florencia, especialmente en la Galleria degli Uffizi desde el principio del siglo XIX en adelante, no fue descrito como un síndrome hasta 1979, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, la cuna del Renacimiento, y escribió acerca de él.
El síndrome de Stendhal, más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exhuberancia del goce artístico.
A mí éstos síntomas me los provoca lo siguiente, al fin y al cabo también es arte.
Tiene esta denominación por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en su visita en 1817 a la Basílica de Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio:
"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme"
Aunque ha habido muchos casos de gente que sufría vértigos y desvanecimientos mientras visitaba el arte en Florencia, especialmente en la Galleria degli Uffizi desde el principio del siglo XIX en adelante, no fue descrito como un síndrome hasta 1979, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, la cuna del Renacimiento, y escribió acerca de él.
El síndrome de Stendhal, más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exhuberancia del goce artístico.
A mí éstos síntomas me los provoca lo siguiente, al fin y al cabo también es arte.
13.2.09
Explicación de la crisis
Éste es un video que ví hace tiempo sobre cómo surgió la crisis, a mí me gustó mucho y creo que ese tono de ironía que utiliza lo hace todavía más interesante.
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