7.2.08

Anibal y Cannas


La batalla de Cannas (o Cannae) fue un importante encuentro armado ocurrido en Italia en agosto del año 216 adC, entre el ejército púnico comandado por Aníbal Barca, y las tropas romanas dirigidas por los cónsules Cayo Terencio Varrón y Lucio Emilio Paulo, en el marco de la Segunda Guerra Púnica.
La táctica empleada por Aníbal en la batalla de Cannas se convirtió en un modelo clásico a la que se puede llamar "Madre de todas las batallas". Así, cuando los miembros del Estado mayor alemán, antes de la Primera Guerra Mundial, examinaban a los aspirantes a pertenecer a esta élite y les ponían para resolver un problema de táctica, cuando veían cómo lo resolvía el alumno, exclamaban invariablemente defraudados: ¡Otra vez Cannas!
La táctica consiste en aceptar el encuentro en el centro, el cual, de forma escalonada comienza a retroceder, haciendo que el ejército enemigo avance fácilmente por el centro metiéndose por la boca de una U mientras que los flancos aceptan el combate. Cuando una de las alas está batiendo allí favorablemente al enemigo y puede desprenderse de parte de sus efectivos, se trasladan rápidamente éstos por detrás de la línea de combate para reforzar la otra ala. Llegada esta situación, los flancos se lanzan tanto desde la derecha como desde la izquierda sobre las alas del enemigo, que queda de este modo acorralado en una bolsa.
Los ejércitos estaban desplegados en una llanura, en líneas perpendiculares al río Ofante. Los romanos con su estilo clásico: dos bloques en líneas cerradas, el de la infantería ligera delante y el de la pesada detrás. A su derecha, junto al río, la caballería romana y en el flanco izquierdo la caballería compuesta por aliados de Roma.
Aníbal formó su tropa también en dos líneas pero no compactas, con su centro apuntando ligeramente el centro romano. El centro de Aníbal lo componían sus tropas mas disciplinadas íberos, detrás de los menos disciplinados galos. Los dos flancos lo cubrían sus infantes libios. A su derecha colocó la caballería ligera númida al mando de Maharbal y a la izquierda, frente a la caballería romana, la caballería pesada formada por jinetes galos e íberos dirigida por Asdrúbal.

Cannas-Fase 1
Fase 1.: Los cartagineses dispusieron una línea con unos 800 honderos baleares para intentar frenar el avance de las tropas romanas, pero no tuvo éxito. Cuando ambos ejércitos estaban uno en frente de otro se inició una auténtica lluvia de lanzas. Los cartagineses vencieron en este inicio de batalla, al igual que vencerían al final.

Cannas-Fase 2
Fase 2.: Los romanos iniciaron el ataque y el centro de Aníbal cedió terreno, curvándose hacia atrás, ocupando el centro romano el espacio desalojado por el centro cartaginés. Las alas cartaginesas se mantuvieron firmes, con lo que los ejércitos formaban ahora dos líneas paralelas curvas.

Cannas-Fase 3
Fase 3.: Mientras el ataque romano consiguió que la línea central cartaginesa siguiese cediendo, las caballerías cartaginesas iniciaron el ataque. La caballería númida en el ala derecha encontró fuerte resistencia en la caballería de los aliados romanos mientras que la caballería situada en el ala izquierda, junto al río, debilitó la caballería romana. Viendo que le sobraba caballería en esta ala, Aníbal ordenó que parte de ella se trasladase a reforzar a la númida, realizando el movimiento por detrás de la línea de la infantería cartaginesa, fuera de la vista del mando romano.

Cannas-Fase 4
Fase 4.: Las dos alas de la infantería cartaginesa ofrecían mucha resistencia a las alas romanas, consiguiendo rechazarlas, obligándolas a replegarse hacia su centro. Pero como el centro romano había avanzado mucho al profundizar en el centro cartaginés que seguía ofreciendo nula resistencia y seguía replegándose. Las líneas de ambos ejércitos acabaron por formar cada una una "U", quedando la "U" romana dentro de la "U" cartaginesa. Los romanos creyeron vencer hasta que se dieron cuenta de que no podían moverse. Estaban atrapados en la genial táctica de Aníbal, que una vez más demostraba todo su ingenio militar. Los legionarios estaban aterrorizados. No podían ni siquiera alzar los escudos para defenderse, ni podían desenvainar sus espadas. En ese momento la falange íbera avanzó hacia el cerco para atacar por los flancos a los romanos. Los íberos que habían retrocedido, gracias a sus cortas pero mortales espadas (falcatas) hicieron una masacre entre las filas enemigas. Impresionados por el filo de la espada íbera, los romanos pronto se dispusieron a adoptarla para sus tropas. Más tarde la caballería cartaginesa reforzada en el ala derecha, obligó a retirarse a la caballería de los aliados de Roma, comenzando ahora su movimiento sobre la espalda de la infantería romana.

Cannas-Fase 5
Fase 5.: La caballería romana que se encontraba luchando junto al río, cedió el campo, retirándose. Las dos alas de caballería cartaginesa tenían ahora el campo libre para situarse en la espalda de la infantería romana y cerraron el cerco.

Los historiadores Tito Livio y Plutarco cifran entre 50.000 y 70.000 el número de romanos que quedaron atrapados en el cerco de Cannas. Muchos romanos habían recurrido a esconder sus cabezas bajo tierra, semejándose a avestruces. La caballería númida les cortaba el cuello con sus espadas. Sólo sobrevivieron unos 3.500 legionarios. Los cartagineses perdieron entre 5.000 y 8.000 hombres, sobre todo de los celtas que se encontraban en la primera línea de combate. Fue la mayor batalla de toda la Segunda Guerra Púnica. Ese día en Cannas, murieron más soldados que todos los marines americanos que fallecieron en la Guerra de Vietnam.